Aumenta tus posibilidades de concebir un hijo con la fecundación In-Vitro

Si entre varios intentos empleando el tratamiento de Inseminación Artificial, aún no has logrado traer al mundo a ese bebé que tanto deseas, tu segunda y mejor opción es la fecundación In-Vitro (FIV).

Esta técnica se originó en 1978, siendo inicialmente utilizada sólo para tratar casos de infertilidad relacionados a las trompas de Falopio, sin embargo, se pudo constatar que este método de reproducción asistida era útil para superar otros impedimentos de fecundación, tanto para hombres como mujeres.

Hace 40 años se dio comienzo a este tratamiento de fertilidad, que a través de una excelente asistencia médica y avances tecnológicos daría paso a que muchas personas alcanzaran gestar al embrión y sumar un miembro más a la familia.

¿Qué es la fecundación In-Vitro?

La fecundación In-Vitro o mejor conocida por sus siglas como FIV, es uno de los métodos de concepción artificial más empleados cuando una mujer desea convertirse en madre luego de los 40 años de edad o cuando existen problemas un poco más complejos de infertilidad.

La FIV consiste en unir los óvulos y los espermatozoides, logrando la fecundación en un plato de laboratorio, como su nombre lo indica “In Vitro” fuera del cuerpo. Luego, al haber conseguido la fertilización del embrión, se transfiere al útero para alcanzar finalmente el embarazo del bebé “probeta”, es decir, la gestación de un niño o niña que no es concebido por medios naturales. 

Esta técnica se ha convertido en el medio idóneo para procrear un hijo cuando otros métodos no han dado resultados exitosos. No obstante, tiende a ser un proceso más complejo, invasivo y tiene un precio un poco más elevado que otros procedimientos de fertilización, como lo es la Inseminación Artificial.

Tipos de fecundación In-Vitro

Esta técnica puede realizarse de cinco diversas maneras, de acuerdo a las necesidades y diagnóstico de cada persona se optará por una opción u otra.

  • Fecundación con óvulos y semen de la pareja: es la técnica de fertilización en la que se aprueban los óvulos y semen previamente extraídos de los propios cónyuges, y luego son unidos e implantados en el útero tras un proceso denominado “transferencia embrionaria”. Es oportuno realizar este tratamiento en pacientes con alteraciones como endometriosis, lesión o ausencia de trompas de Falopio y ovario poliquístico.
  • Fecundación con óvulos propios y semen de donante: este método consiste en utilizar los ovocitos de la mujer y unirlos a los espermatozoides de un donante conseguidos en el banco de semen. El tratamiento es indicado cuando la pareja masculina presenta azoospermia, alguna anomalía cromosómica que pueda ser la causante de la transmisión de enfermedades hereditarias graves al hijo, asimismo, mujeres sin pareja u homosexuales.
  • Fecundación con óvulos de donante y semen de la pareja: este tipo de FIV se realiza cuando la fémina presenta problemas en los ovarios, por lo que se ve necesario recurrir a los ovocitos de una donante para lograr la fecundación. Esta técnica es ideal para mujeres mayores de 43 años que deseen convertirse en madres.
  • Fecundación con óvulos y semen de donante: en este caso tanto los ovocitos como los espermatozoides, son obtenidos por medio de donantes para lograr la fecundación y posteriormente transferirlos al útero de la paciente. Está indicado para hombres y mujeres que presentan alteraciones en sus células reproductoras.
  • Fecundación ropa: especialmente utilizado para parejas en la que ambas poseen sexo femenino. En este caso, una de las damas será la portadora de los óvulos (donante) y la otra será sometida al tratamiento de fertilización (receptora) para llevar a cabo el embarazo. Este método es ideal para mujeres que quieran compartir la maternidad. 

Pasos para concebir al bebé “probeta”

La fecundación in-vitro es un método más complejo en el que la mujer estará sometida a una serie de fases para cumplir completamente con el tratamiento. Un ciclo puede tomar alrededor de dos semanas y es posible que se necesite más de un ciclo.

Paso 1: Estimulación ovárica

Inicialmente se realiza la estimulación de los ovarios mediante el uso de medicamentos o fármacos hormonales, que permitan el desarrollo de una mayor cantidad de óvulos, aumentando las posibilidades de fecundación. Dicha estimulación se realiza durante los primeros días de menstruación y dura entre 8 a 11 días.

Paso 2: Extracción del óvulo

Los óvulos son extraídos a través de la punción de los ovarios, bajo visión ecográfica y mediante vía vaginal. Esta es una intervención sencilla que requiere de anestesia y dura alrededor de 15 minutos.

Paso 3: Inseminación y fertilización de los óvulos

Luego de la extracción de los ovocitos, antes de que se cumplan las 24 horas, se lleva a cabo la unión los óvulos y los espermatozoides (de pareja o donante) en el laboratorio. 

Los especialistas pueden optar por colocar los espermatozoides junto con los óvulos en una placa de Petri o efectuar una  Microinyección espermática o inyección intracitoplásmica de espermatozoides (ICSI en sus siglas en inglés), esta última es una de las más modernas y utilizadas actualmente en la fecundación In Vitro, ya que consiste en introducir directamente el espermatozoide dentro del óvulo maduro, garantizando una mayor tasa de éxito de fecundación.   

Paso 4: Cultivo embrionario

Al lograr la fertilización del óvulo este se divide y se convierte en un embrión, el cual es imprescindible que sea monitorizado por los especialistas las 24 horas para observar su evolución y del mismo modo, asegurarse de que su desarrollo se esté efectuado adecuadamente. 

Paso 5: Transferencia de embriones

Como última fase, son seleccionados los mejores embriones y se lleva a cabo la transferencia de estos al útero de la mujer. Suele introducirse más de un embrión, esto con la intención de que se aumenten las probabilidades de conseguir el embarazo.

Luego de haber cumplido con cada uno de los pasos de la FIV, se deberá esperar un tiempo aproximado de dos o tres semanas para realizarse la prueba de embarazo y corroborar que el tratamiento haya alcanzado el resultado esperado. 

Tasa de éxito

Las posibilidades de que un tratamiento de fecundación In-vitro tenga éxito y se logre concebir un bebé sano dependen de una variedad de factores como lo es la edad y las causas de la infertilidad.

Esta técnica ha alcanzado con años de avances tecnológicos y estudios, un porcentaje de efectividad de un 40 a 60% por cada ciclo, doblando las probabilidades de lograr un embarazo en función a la reproducción natural y otros medios de reproducción asistida.

En nuestra clínica de fertilidad tenemos como objetivo proporcionar a través de profesionales médicos, la ayuda que requiere el paciente, de manera personalizada y de acuerdo a su caso. Si quieres conocer nuestros precios, agenda tu cita en Concebir y te recomendaremos el tratamiento más adecuado.

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